Alfonso J. Rodríguez M.

SILUETA ERRANTE

 


Desde una tibia tarde

¡oh! alientos desvalidos

llegan mansos recuerdos

a un ventanal dormido.

Apenas se vislumbra

una silueta errante

detrás de la ventana

que se cierra al instante.

Los escarpados muros

cual colosos de piedra

le sirven de asidero

a una frondosa hiedra.

¿Quien puede estar de luto

con tanto mundo afuera?

si hasta los muertos salen

de sus tumbas tan fieras.

¿Quien puede estar a gusto

detrás de una ventana?

mientras que de tristeza

se pudren las manzanas.

Voy a saltar los muros

de tu solaz convento

aunque sé que pudiera

morir en el intento.