Sergio Jacobo "el poeta irreverente"

YO NO SÉ SI ESCRIBIR LO QUE PASÉ ESTA NOCHE

A mis amigos con lo que a veces comparto una noche de copas

(aunque sin embargo sea yo el que menos beba)

 

 

 

Yo no sé si escribir lo que pase esta noche

(sin embargo aún no me he dormido)

No he podido quizás olvidar

el momento inadvertido

ni he podido tampoco conciliar

este sueño que desmorono

como un pan sobre la hierba seca.

 

Disfruté segundo a segundo

el estandarte de la voz que canta

del amigo que entona su mudanza

bajo el manto triste del olvido,

por eso no sé si he de escribirlo

(el nombre del lugar ya nada importa)

Pues la noche en postrero sentimiento

es remembranza al poema que engolado

saliese de mi garganta

a petición de mis magnos camaradas.

 

A si siguió la tempestad de risas

en aquél aguacero de palabras

que fue soberbio

inspirado por el vino…

nos alejamos ya

los que, quedamos en esa noche

(pocos o muchos)

Partimos a seguir la farra

a pagar un beso

o comprar un alma,

entre putas que son gemas

-que brillan por fuera pero están vacías por dentro-

 

Pero habría que seguir

la madrugada ya empezaba

se sentía en la piel

y en la mirada;

pocos o muchos pero estábamos juntos

unos disfrutando de caricias

y

otros conversando sin palabras.

 

La madrugada se espesaba por el tiempo

¡pero habría que seguir…!

Salimos de aquél  table

sin voltear la mirada

quedó al fin el recuerdo y más que eso

(el humo del cigarro tibio y denso)

Llegamos sin preámbulos a un  antro

para seguir la fiesta,

los que quedamos ya  -pocos o muchos-

yo esperé que amaneciera afuera

mientras la noche en mis ojos se filtraba.;

después la despedida

                                      con el frío en la calle

y un vuelco en el estómago sin vida

¡¿ya  hacía  hambre supongo?!

No era para menos

caímos sin tapujos ni conciencia

desmadrugados ya

a una taquerìa

para saciar el hueco

o emparejar la simple borrachera.

Ya lo demás no importa fue tan escueto

cada paso sucedido cual remanso,

una mujer involucrada entre la bola

que olvidé de sus labios ya su aroma.