Murialdo Chicaiza

REFLEXIONES EN LA PLAZA

 

Prometimos que si alguna vez el viento caprichoso

de nuestros destinos nos separaba

nos volveríamos a encontrar entre nuestras flores

en nuestros bancos de piedra

entre la tarde y la mañana.

Y aquí estoy solo entre la tarde y la noche

a punto de partir hacia otras almas

hacia otras auroras

al país de la lejanía

Cruzaré nuestros montes con el corazón herido

miraré cada tejado

cada recuerdo que esté a mi espalda.

Iré a vivir con los pobres, a ser parte del cielo

¿Podré conocer a Aquel

que no es de este mundo pero que está en él?

Regresaré pero primero olvidaré

que fui un Ícaro terrestre

y te esperaré sentado entre dos mañanas blancas

por si vienes a saludar a nuestras golondrinas

o si tu amor está de paso.

Volveremos a llorar por dentro

tal vez a bailar juntos la música de otro adiós.