Raúl Daniel

Villancico De María

Déjame que cante

tu canción de cuna...

Déjame besarte

y mecerte en mis brazos.

Deja que te arrulle

hasta dormitarte

y vele tu sueño

a la luz de la luna...

 

Déjame tenerte

por mí, protegido;

Tú me has elegido

¡entre tanta gente!

no por ser más buena,

sino obediente,

y quiero brindarte

toda mi ternura...

 

Ya será tu tiempo,

mi alma lo siente

(por tu causa, un día

sentiré en el pecho

una espada hiriente).

 

Más, ahora puedo

cantarte entre dientes

antiguas tonadas,

mientras con mis labios

te rozo la frente...

 

Mi niño rosado

¡qué bello eres Tú!,

un ángel me dijo

que vienes de Dios

y aún ordenó

que para tu nombre,

te llame: Jesús.

 

Déjame que aún puedo

tenerte en mis brazos

y cantarte viejas

canciones de cuna...

 

Aún no me dejas...

aún eres mío...

y puedo arrullarte

a la luz de la luna...