alcides rojas

En su cama

Sentado en su cama hablé con la muerte

salió la luna y llenó el cuarto

al trasluz miré a mis antepasados

atrapados en un rayo

forrado de humo

 

La noche dijo que los que fueron

caminan descalzos

Algunos

aun como sombras

se ven acabados

y en un brindis recuerdo cómo se prodiga

el último adiós

 

Ella me cede una piedra de mar

y predice que la perderé

y la pierdo

pienso

que con piedras como aquella

podría levantar casas para los gnomos

y la superficie de sus ojos

refleja la piedra perdida

y al levantarse me permite ver

el atavismo de mi rostro

en el espejo de su alma

 

Sentado a su lado puedo soñar y sueño

y la mano del que fue como mi padre

aún puede obsequiarme dulces

y hacer la señal de la cruz para bendecirme

por última vez