Hugo Emilio Ocanto

¿Y tu promesa? Monólogo

Está por comenzar la función.

Ésta, que es parte de mi vida.

Sin ella no podría seguir viviendo.

Miro sobre la platea.

Tu asiento... de todos estos años,

está sin ti.

Pero la función debe continuar...

......................

He creído siempre

en tus palabras,

en tus promesas,

pero ahora resulta

que me consideras un fracasado...

Es que...¿ya no me quieres?

¿Has dejado de amarme?

Yo te amo  cada vez más...

y tú lo sabes...pasa que coqueteas

con todo el que se te cruza...

en tu vida.

Te estás comportando

muy egoístamente conmigo.

No pensé serías así...

pero...aún te sigo amando...

aunque tú me demuestres

esta indiferencia...tan lamentable...

Nunca has demostrado interés

por lo que yo hago...

y sabes que el escenario

ha sido la pasión, el deseo,

la necesidad de estar en él...

como el aire que respiro...

Cuando me conociste

sobre un tablado...

así te expresaste

refiriéndote al escenario...

me dijiste que era el más

grande actor

que habías conocido

en tu vida...

¿Has conocido muchos

fuera de él?

Quisiera que fueses sincera

y me respondas...

No... no tienes valentía

para una respuesta convincente...

Si fuese así, lo aceptaría...

porque es tan grande mi amor hacia ti,

que todo lo que puedas decirme,

en homenaje a ti lo aceptaría,

porque te amo desde el primer día...

prometiste amarme, siempre...

ya...no creo en tu promesa...

solo quiero que sepas

que yo aún sigo amándote,

con el mismo amor

que te prometí...

Estás silenciosa,

nada me respondes...

te amo tanto, que hasta

tu silencio respeto,

debido al gran amor

que por ti siento...

¿Recuerdas nuestras noches de amor?

Al menos, contéstame

esta pregunta...

sigues callada...

no es una respuesta para mí...

Más bien es una cobardía de tu parte...

Y tú eres una mujer valiente...

que muchas veces me has impulsado

a continuar...las veces

que he desfallecido...

que he sentido miedo

de salir al escenario y representar...

ésto, lo que más amo...

otras veces te has puesto celosa...

Hoy, ya no te importa

que el teatro sea mi primer amor...

Puedo tener ambos...

El escenario y tú...

pero ahora me estoy dando cuenta

que tú nada quieres saber de mí...

ya no creo en los milagros.

Solo en los milagros de Dios...

(El telón baja lentamente...

nuevamente se levanta.

Y yo, parado sobre el escenario,

recibiendo aplausos...

Miro hacia tu asiento,

sigue vacío...

siento interiormente

deseos de ponerme a llorar.

¿Llorar, porque tú

no has venido a verme?...

No estás muerta,¡vives!...

Te guardo en mi alma,

porque nunca dejaré de amarte...

no debo llorar...no debo...

Telón baja nuevamente,

lentamente...)

Derechos reservados de autor(Hugo Emilio Ocanto -27/01/2014)