Raúl Daniel

Entre Miles

Después de buscarnos por algunos años

y clamar al cielo para encontrarnos,

nos hemos hallado...

 

Yo soy como sueñan más de mil mujeres:

ardiente y romántico, de manos audaces,

valientes, inquietas, tenaces...

 

Con labios calientes, que buscan sedientos,

permanentemente, la fuente del beso:

¡esos otros labios, esa otra fuente!

 

Yo soy como quieren caprichosos sueños

de audaces mujeres

que, en las noches frías de sus soledades,

masturban sus cuerpos con sus propias manos;

pensando en las manos de algún extranjero

que abrazan sus mentes.

 

Es lo que yo soy y, exactamente,

sus sueños sin frenos, dibujan mi cuerpo;

y, en sus desvaríos, sienten que les entro

muy profundamente.

 

Yo soy ese hombre maduro y sin miedos

que produce el éxtasis; con quién, en secreto,

en sus cuartos, imaginariamente, copulan

las niñas, ancianas, casadas o viudas...

y las adolescentes.

 

Yo construyo sueños con mi poesía,

¡pues hasta eso tengo!:

me brotan los versos como una vertiente

que nunca detengo.

 

Yo invento paisajes y pueblo los bellos,

hermosos momentos que, aún a ojos abiertos,

entre suaves roces de labios y dedos,

consigo que habiten o viajen en ellos:

cualquiera que quiera, poblando mis brazos,

¡estar algún tiempo!

 

¡Y tú me has hallado!, entre mil mujeres:

¡a ti te he tocado!; y, precisamente,

tú eres una de ésas: ¡una en mucha gente,

las que poco se hallan y ¡no fácilmente!

 

Perfectas tus formas, tu andar de princesa,

tu alma primorosa, toda un recipiente

de amores deseosa y muy carente,

sensible y muy delicada,

como mariposa o pimpollo de rosa,

¡justo mi delirio!...

 

Tu boca: carnosa; tu piel: blanca y tierna;

tus ojos que, claros, reflejan al cielo;

sea gris, sea celeste, ¡y hasta, a veces, verdes!

...¡todo un continente para contenerme!;

...¡justo lo que quiero: mujer de mis sueños!;

tus manos tramposas, que siempre desmienten

las cosas que dices, y, que se complotan

con las mías... y hacen todo lo que quieren,

...¡ y no te obedecen!

 

Tú eres de esas que hacen lo que les conviene,

aunque no lo sientan; ¡voluntad de roca!,

que niega su boca a la otra boca,

aunque desespere y se vuelva loca;

tú eres una de ésas, ¡entre mil mujeres!

 

Yo soy esa ola milenial que bate,

con tenaz porfía, las piedras costeras;

y una a una gasta...

hasta transformarlas en muy fina arena;

con ritmo cantado... en un flash sonoro...

de un sin fin poema.

 

Tú eres esas piedras, ¡gigantesca roca!,

a la que mis manos, mi pene y mi boca

en lucha furiosa, caricias fogosas,

suaves o violentas, apurar pretenden

lo que es imposible... ¡consumirte toda!

 

Tú eres una de ésas, entre mil mujeres,

que pobló mis sueños, que inventé despierto;

que mi alma anhela, para mi consuelo;

y, aunque no lo quieras, te violento y puedo:...

¡y te quedas quieta!

 

... Después de buscarnos por algunos años:

nos hemos hallado:...

 

Yo soy como sueñan más de mil mujeres:

un vate que bate, impetuoso, tu puerta;

tú eres una de ésas, de las que hay muy pocas;

eres la princesa, reina de las locas,

semidiosas tontas que apenas entreabren,

al beber, sus bocas, aunque desesperen,

de sed, ¡casi muertas!

 

Nos hemos hallado: uno entre mil hombres,

una en mil mujeres...

eso, así nomás, no creas que sucede;

¿y no lo aprovechas?...

¡¿dices que no quieres?!

 

Cuando con mis labios, intencionalmente,

a los tuyos llego, pero no te tocan,

sino que mis pelos, del viril bigote,

apenas los rozan...

y paso mi lengua, mojando los míos,

haciendo que esperes que suceda, ansiosa;

fingiendo un desdén, sabiendo que  quieres

que por fin lo haga;

y, aunque me lo niegues,

mi lengua termina buscando en tus dientes

¡y encuentra tu lengua húmeda y caliente!...

y juegan al beso... ¡y nos abandonan!

 

Pero tú consigues romper todo eso,

y yo no lo quiero pero al fin te dejo,

¡y lo mismo pasa si tenemos sexo!

... a veces consigo y hasta participas;

pero siempre es lucha, ¡y no siempre venzo!

 

Una en mil mujeres, estás combatiendo

una guerra que haces contra quién no debes,

ya quedando quieta, negando o haciendo

¡que este amor fracase!... y estás consiguiendo,

pues lo estás gastando... ¡y se está muriendo!

 

Uno entre mil hombres, con la vela al viento,

nave que desea encontrar un puerto;

ola que pretende, gastando las rocas,

llenar con arena mojada un desierto...

 

Deseos encontrados en el desencuentro,

...¡conflicto irresuelto!

 

Mujer: si te falta valor, ¡yo te presto!;

eso es lo que tengo, ¡sobrando en mi pecho!

 

¡Uno  entre mil hombres, una en mil mujeres,

no debes perderlo!... ¡Mas, lo estás haciendo!...