Donaciano Bueno

Mi diosa preferida

Presumida, elegante, primorosa
cual mariposa madrugadora verbenera
dando saltitos vas por la pradera
fresca y sonriente a rabiar como una rosa.

 

Natural, eres genial y eres hermosa,
del árbol de mis sueños prisionera,
una lasciva rama caprichosa,
mi sol resplandeciente en primavera.

 

De una piedra preciosa, los sentimientos puros,
del brocal de una fuente, el agua que rebosa,
de mi huerto deseado, los frutos más maduros,
hasta en tu susurrar ¡olé! eres graciosa.

 

Tu sonrisa al mirar y dulce despertar,
de los traviesos jilgueros en sus trinos
simulando el cantar, tu porte al caminar
¡qué más puedo pedir! En román paladino

 

eres la tirita para mi alma herida,
la mujer más amada, libélula dorada,
un hada ¡oh princesa imaginada!
eres, en fin, sin dudar, mi diosa preferida.