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wida boutayab

¡Qué silencio!

Rompámos sin miedo el silencio

que reina en estos oscuros momentos,

con copas llenas para deslucir 

lo inexistente en pocas palabras.

 

Para la mitad de la noche no quedan

más que dos pequeñas botellas

entre toda esta ruina de botellas vacías.

 

Los dos acabamos borrachos

y como mendigos mendigamos

en media calle a media noche

buscando la desconocida suerte.