Tony Pichs

Decidi no bañarme.

Decidí no bañarme.

Juré hacer lo necesario para amar mientras tropezaba con colores oscuros y otros llenos de contrastes, junto a ideas que necesitaban acción, llevando como bandera al amor.

Y un día decidí no bañarme y así quedé, más puro que cuando protestaba frente a actitudes que no permitía sentirme limpio.

Grandes autores estuvieron colgados a mi espalda para comenzar la vida que soñaba por un mundo que sabe de distancias y de amores, estuvieron protegiendo a mis pies que caminaron por la tierra para llegar a tus ojos.

Azul como el amor, canté flores y mariposas bajo nubes como un poeta que se entrega a unos besos sin saber que la distancia puede ser un milagro también, y la sombras pueden ser mía mientras te sueño.

Cautelosamente me despojé de diligencias que pesaban más que la fama, invité a las estatuas que ignoradas estaban en los parques, recitamos juntos poesías que nadie defiende, ya olvidadas entre las flores y que al margen estaban de la esperanza.

Es terrible bañarse y seguir sucio hasta las uñas, es como estar borracho, leer sin entender lo que se lee, como estar frente a un espejo y sentirse inútil junto a la eternidad de un cuerpo.

Tony Pichs
Poeta cubano
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