santiago calderon

Nadie te sabe..

Nadie te mira ni sabe de ti

Siquiera un gramo de tu sustancia

Equivocado el mundo

Busca en otros cielos

Las pasiones y soledades

Que tu cuerpo guarda.

Pero yo que te imagino

Al final de la jornada,

Puedo decir

¡Ay, la miel de tu vientre, amor!

¡Ay, la savia de tus pechos amada!

 

Como le he querido

Hablar de ti al mar

O contar de tu risa

A una estrella lejana.

A veces amparas en tu regazo

Un fruto dulcísimo

O melodías escondidas

Que me las presentas

Cuando hablas.

 

Nadie te escucha como yo,

Nadie te sabe

Ni te oculta nadie, mejor que yo,

Entre las ansias.

Y aunque todos te presencian,

En plenitud, mientras yo

Te agonizo al pie del alba.

Mordiendo tu piel

Que no he comido,

Sabiendo tus besos

Que no saben de mis ganas

Y muriendo desde

El centro de tu vientre

Hasta el centro de tu alma.