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Adrian VeMo

Primavera Artificial

Para J. O.

 

Nunca te dije.

Ese día me ahogaba en el pecho

un amargo sabor a mujer

-tú no sabias-

el invierno me duplicó el frío

en el corazón.

 

Huí de mis cuatro paredes

busqué a quienes

querian burlar a las ojerosas horas

de la noche

salimos, corrímos

y yo parecía un murciérlago con plumas.

 

Era diciembre blanco

pálido y frío todos sus huesos.

El viento no era el mismo

con sus manos de escarcha

acaricia todas las pieles

-y a todos hería-

 

Para librarnos del tedio

nos encerramos en un ambiente

de primavera artificial:

luces psicodélicas parpadeaban

la música como ondas ruidosas

gritaban a mis oídos

fetidez de alegría ebria

ojos embriagados

pies que torturaban el suelo.

 

Aun así mis ojos se perdían

en el océano de mis recuerdos

-inoportuno momento para recordar-

mi sonrisa era una mariposa moribunda

despacio iba cayendo.

 

Entonces te vi entrar

cada paso tuyo socorría mis ojos

hasta inclinar mi mirada a tí

tu sonrisa como un regalo

paso volando delante de mí

sus alas recogieron y devolvieron mi sonrisa.

 

A ciencia cierta ¿que fue lo que pasó?

como si el soplo de tu presencia

haya espantado aquel fantasma con imagen de mujer

e hizo de mi invierno menos frío.

 

Tus labios, pétalos rosas, se movian

y muy atento escuchaba, gota a gota, cada palabra

luego

nos unimos al pegajoso grupo

de bailarines alborotados

al tomar tu mano

un temblor de timidez me sacudió el cuerpo.

 

Quise decirte algo

pero al mirar por las rejillas de tus ojos

me dí con la sopresa que tú tambien

cargabas una peregrina pena

sin embargo tú disimulabas.

 

Eso tampoco te dije.