Rafael Perez Ortola

EL INDOLENTE

Siempre fue un hombre conforme con todos.
Servil a los grandes, se enternecía,
no le penetraban los improperios.


Al chocar con abusos se volvía,
no sentía dichos ideológicos.
Al fin se quedó adormilado un día


Su imagen, muy frágil, se despedía;


tampoco se vieron cambios de alcurnia.