boris gold

Y UN DÍA...MORDÍ LA BANQUINA

 

Esa noche de verano tenía todo lo peor que uno podía imaginar, sofocante calor, baja presión y una pesadez apabullante.

Todo esto fue el corolario de una aventura que ni en mis sueños más locos pensé  tener.

La casa en la cual me hospedaba estaba en las afueras de Buenos Aires, a unos cien metros de ella comenzaba un predio sembrado de maíz, a simple vista se lo veía bastante grande

Por causa de la prolongada sequía reinante,  lo allí plantado estaba casi todo caído y seco, daba pena mirarlo, en especial si uno pensaba en el gran esfuerzo que le costó a tanta gente.

Como no podía dormir salí a la puerta buscando un poco de aire fresco, para despejar de alguna manera, el sopor en el cual estaba sumido.

Mientras estaba mirando lo desolado del sembradío, no se que me sucedió, puesto que en mi sano juicio no hubiese hecho lo que hice, sentí como si una fuerza me empujara de atrás obligándome a avanzar hacia delante y de esa manera me interné en el maizal.

Caminé un tiempo bastante prolongado, sin darme cuenta siquiera hacia donde iba, al llegar a un claro ¡LO VI!.

Su figura era imponente, con una vestimenta desconocida para mi y el claro de la luna me permitió de alguna manera ver su rostro, en ese momento quedé paralizado de terror.

Me sentí seriamente amenazado de muerte por “ESA COSA” y cuando sentía que mis piernas flaqueaban por el miedo y estando a punto de desmayarme, escuché esa voz gutural que me decía: ¿Qué ONDA LOCO?.

Si hasta allí el miedo que sentía era terrible, no se pueden imaginar el que tenía cuando oí esas palabras en el “más crudo Porteño”.

Vení, no tengas miedo, no te voy a hacer nada, ni siquiera te voy a violar, porque sos muy fulero hermano…si esto fuera una broma, hubiese sido de muy, muy, pero muy pésimo gusto, pero esto no era ningún chiste y esa ¡COSA! existía y estaba frente a mi.

Con el último hilo de voz que me quedaba le pregunté: ¿quién sos? Si dejas de temblar y te calmas…nos sentamos y te cuento, casi arrastrándome me acerqué a su lado y me senté junto a él.

Al estar tan cerca lo pude observar a mi entera satisfacción, su rostro era de color verde lo mismo que sus manos, parecida a la piel de un sapo, les confieso que en mi vida…he visto cosas más lindas.

Pero eso si, tenía algo a su favor, irradiaba simpatía y al rato ya no tenía temor por su persona (craso error de mi parte) y comenzó a contarme “SU HISTORIA” ( lo que a continuación les cuento es la pura verdad, lo juro por la fidelidad de los políticos).

Me llamo Aldope y vengo del planeta de Mongo y sobre el pucho me dijo que no quería ver ni una sonrisa de mi parte, porque si no, era hombre muerto, una galaxia que está dos mil años luz , cerca de la constelación de Orión.

Me mandó el consejo supremo de mi planeta a estudiar las costumbres y vivencias de los terráqueos, ya estuve en casi todos los países pero aquí en el tuyo llevo mucho tiempo, porque a pesar que estamos muy preparados para asimilar todo lo de ustedes, hasta lo más mínimo, de vosotros LOS ARGENTINOS…no entiendo un carajo.

Mi gran temor es que debo mandar cuanto antes un resumen de lo que he visto aquí y estoy en fojas cero, esto me puede llevar a costarme algo grave…abandonarme aquí ENTRE LOS ARGENTINOS.

Y ya que te tengo quisiera hacerte algunas preguntas, que mejor que a alguien que es de este lugar, ¿Qué significa Argentina primer mundo?, ¿Qué es el Indec? ¿Qué significado tiene: nunca estuvimos mejor que ahora? ¿Qué es el plan trabajar? ¿Qué quiere decir: el que apuesta al dólar pierde?...y así sucesivamente hasta apabullarme.

Y se quedó esperando ansiosamente que yo, miserable y sufrido habitante de este país le clarifique todos los intríngulis del susodicho extraterrestre,.

Después de esperar largo rato sin que yo pueda explicarle lo inexplicable, se cruzó de brazos esperando que yo lo salve.

Me quedé mirándolo con mi mejor cara de nabo y como no le contestaba se puso furioso y comenzó a zamarrearme para que le conteste, como mierda le iba a contestar cosas que yo tampoco entendía.

Cuando se cansó de sacudirme sin que yo le diera indicios de lo que quería saber, levantó una de sus grandes manos y con fuerza me asestó un golpazo en la cabeza, luego se dedico a patearme y creyéndome muerto, me dejó…Y DESAPARECIÓ.

A los dos días me encontró un paisano de a caballo que pasó por alli, al verme en ese estado y creyéndome borracho, hizo la denuncia en la comisaría, haciendo de esta manera que el comisario me expulsara del pueblo por dar malos ejemplos…Y POR INDESEABLE, no sin antes prometerles que nunca más apareciera por ese lugar, pues era un mal ejemplo para sus pobladores.

Debe haber un solo extraterrestre  pelotudiando en la tierra y el único huevón que se cruza con él soy yo.

Para colmo de males no le puedo contar esto que me pasó a nadie, porque entre que soy medio colifato y esto, no creo que nadie se anime a creerme.

QUE KILOMBO…¿NO?.

 

Boris Gold (simplemente…un poeta)