carminha nieves

EL INVIERNO DE MI TIEMPO

                                                  

 

Avisan que bajaran las temperaturas, para finales de semana. Lástima que el tiempo bueno y agradable se marche. Es invierno, es normal. Casi ni un mes falta para Navidad. Deprisa pasa el tiempo y nos vamos juntos. Años pasados, andaba ya buscando novedades, para embellecer mi casa, ahora ya no lo hago. No hay niños, ni regalos para poner bajo el árbol navideño, tendré una aunque pequeñita, un paquete con un grande lazo, pondré como antes. Hacer de cuenta que aún tengo Navidad.

Todo pasa en la vida, se transforma, se va para el recuerdo. Quedan fotos y poco más. El lleno queda vacío, soledad y poco más.

Aunque pase la noche con gente en casa de una sobrina de mi Marido, sola estoy. Haré reír los demás, yo llotrare por dentro.

Como niña pienso que el papa Noel existe y me traerá muchas cosas que deseo. Al final  el nada, es lo que tengo.

Ayer en el súper, sin darme cuenta andaba buscando lo que compraba para la cena, muchos años haciéndolo, no  se olvida como por magia.

Mi calendario aún está mui vivo y presente del pasado. Por este mundo inmenso cuantos estarán como yo. Sí es realidad de quien ha vivido como yo para la casa y familia.

Apretaré la hebilla  de la sonrisa,  el cinturón de mis recuerdos que porfían en apretar el corazón aguantaré. Por los demás que me quieren junto a ellos.

Solamente cenizas de la hoguera de mi vida, ya no calienta ni hace bailar las sombras con su luz.

Sé que en Filipinas están sufriendo muchísimo más que yo, como en otras partes, para ellos mi ruego que me perdonen, pues comparadas las cosas no debía quejarme.

Sé que no merece la pena buscar la felicidad, si no sabemos dónde está, que color tiene, o su forma.

Si existe es ella que viene cuando el destino la mande. También no podemos en el sufrimiento de otros, pensar que la tenemos por no sufrir.

Cosa etérea, volátil, cosa sin cuerpo, sin voz, cosa poco duradera, solamente una cosa a que llamamos felicidad.

Sentimos falta de algo que ya tuvimos, recordamos para no sentir  que ya no lo  tenemos.

Como viento que abre ventanas y silva, así es el sentir. De rompante  estamos alegres y al rato tristes.

Sentimos que somos alguien, pero no dura mucho, sabemos que nada somos.

Si la gente supiera lo bien que nos hace una buena palabra, un gesto de amistad, algo que nos haga levantar y seguir adelante sin desear acostarnos y dormir hasta que el sol no brille  más.

Un poco más de un mes, falta para Navidad, mucho me falta  para desearlo.

Momentos que ya nada quiero, cansancio de ser y no ser, enferma sin enfermedad, mujer, madre, sin poder demostrarlo, cuerpo muerto con vida  en medio de vivos sin ella.

Cruces sin salida, caminos sin final, por eso, mi cansancio, de nada poder hacer, solo quedar quieta y  sentir el tiempo pasar.

Algo me ocurrirá para salir de esta morriña que me aplasta, el qué no sé, solo que tengo que descubrir la manera de volver a vivir con ganas y sin  sufrir por quien no lo merece.

Que  oiga las campanas  recordando que el Niño Jesús ha nacido. Que lo pueda disfrutar y que me perdone por no saber aceptar lo que de su Padre me manda.

Porto, 15 de Noviembre de 2013

Carminha Nieves