Antonio Mol

Clandestino

Quiero amarte, pero no debo, eres prohibida.

Anhelo rozar tu mano junto a la mía; que vana ilusión,

estás distante para mí. Entre más deseo tus rojos labios,

más se alejan de los míos. Solo en sueños soy feliz;

en ellos eres mía en cuerpo y alma,

en ellos, ahogo esta pasión de amarte,

de poseerte, de unirnos mutuamente…

Pero jamás será así, por siempre serás prohibida para mí.

Y con mis sueños solo he de conformarme.