RICARDO ALVAREZ

1- MI AMADA MUJER - 2- SE LLEVO UN HUECO SIN PASIÓN

1- MI AMADA MUJER

 

 

 

Tramados del crepúsculo anterior/ Terminados al alba.

Desbordan mieles cultivadas tus pezones y se van

grabando en tu pecho con la forma de la cascada/

Amerados licores blancos, saben a cerezos de infusiones/

 

Al besarlos siento... Amada esposa, río bravío de venas,

labor artesano con latido a campana de boda y trigales,

como si tu sangre se hiciera rojo de manantiales y

la tierra te impregnara dulces leches de panales, en ti toda.

 

Oigo en tu pecho un rumor de torres gemelas invadidas,

resonantes espumas, bramidos de sonoros canales.

Entro en la sombra de tus dos abras amantes y

filtro un poblado de abejas en tus poros de usinas/

 

Se puebla de sigilo mi beso de herencia profundo

cuando despliegas tu rica agricultura de frutos y

nos besamos hasta las primarias arterias creadas en el mundo,

conquistando el orden natural de la uva y su culto/

 

Como hombre rumiante lamo tus savias de deseos ocultos

y en tus erectas suavidades lácteas me hundo,

entre bajadas y ascensos voy goteando saliva en tu vientre fecundo

y  hallo en tu lisura la piel del pan clamando leves susurros/

 

Cual si no bastara mi demente arrojo suicida

me arrastras con tus sentidos turbulentos

al futuro de estepas en tu pelvis de cornisa y altura,

subo mi estatura trepando tus escalones suculentos/

 

 

Todos los derechos reservados en Safe Creative &  Published Word  Press

 -------------------------------------------------------------------

2- SE LLEVÓ UN HUECO SIN PASIÓN

 

 

Se fue sumergiendo

por las calles taconeando

cual si penetrara una oscura selva,

guiada por el ruido del calzado.

Había venido

con su arma de agua velva,

simulando risa de mimo,

caída de abrazos

como si dos rocas habitaran sus manos.

Sobre sus hombros se posó la aflicción,

una tórtola hundida en su pena

con las alas despobladas por el fuego.

Así se fue, masticando flores por cardos,

con un corona de furia sobre el eco del adiós y

las rodillas dobladas al suelo en acto de atrición.

Colmada en deseos que huyeron por sus ojos pardos

y en el torrente de sus memoriosas venas

le dejé un hueco profundo carente de pasión.

 

Todos los derechos registrados en Safe Creative & Published Word Press Poetry