Eddy Gtz

¡SEÑORA MÍA!

¡Señora mía! y la llamo así porque la quiero,

como quiere el rocío a la rosa temprana.

La quiero con el áureo esplendor de la mañana,

que alumbra su rostro sobre el sendero.

 

¡Señora mía! le repito con gran esmero

que su amor y mi amor son finalmente:

agua de río, que brota de la misma fuente

y forma su cauce por un solo sendero.

 

Podrá caminar mundos tal vez diversos,

esperando un amor como el que le ofrezco;

mas el andar señora: tiene finales adversos.

 

Quizás piense usted, que no la merezco

por ser un simple poeta con versos.

¡señora mía! por ser mi musa le agradezco.