Luis G Rebolledo

PENSADO AUN EN LA FRESCURA DEL AYER

Ya desde el catre vez pasar los días postreros y con tu rostro ambiguo que florece al pensar que los carrucheros  desconocidos se pasean por tu ventana con sus harapos.

 

Sintiendo aquel cambio cuando te alejas con aquellos  ángeles que cuidan  el descanso, mas hoy que el cielo se viste de rosa como tu paciencia. Que cubre la cúspide de aquel juramento vano.

 

Mientras posando sobre el retrete con la transpiración que empapas todas las sabanas llenándolas de tristes lágrimas y te vas paseando hacia el cielo mate, como si se te desprendiera el alma.

 

Así como la pluma plasma las palabras en el papel, así logras quedar como letra muerta. La embestida se hace diferir entre la realidad y lo oculto, al sentir el deseo en un hilo el cuerpo se es agitado por tanta ansiedad sin poder decidir ese mágico amor que se refleja en correr de las aguas vivas entre piedras lanuginosas y  gusarapos, dejándolo guardado en el pasado tormentoso de tus caminos.

Luigy