María

Exilio

Un fugaz murmullo y un sendero eterno. Un anhelo silencioso de insoportables tormentos. Duerme la incertidumbre. Y quien creo ser amanece con su arista más perenne. Inquieta, me observo. Incierta, huyo de mí. Traspaso el oscuro puente. Y en la orilla de las cruces desvanezco entre azucenas llorando la incipiente muerte.