RICARDO ALVAREZ

EL HONOR EN LA PALABRA

La palabra es frágil 

en una sociedad de cretinos, 

se quiebra como hoja en el astil 

y vertical se despeña como el frio rocío. 

No urge la verdad en los sordos oídos 

sin lógica. 

La amputada alma del tirano hostil 

elige la mentira en su emblema de logia. 

El tiempo recorre miradas que se fijan en un punto 

de vil simulacro, infelizmente saciada. 

En esta bípeda manada 

se golpea la palabra contra el muro, 

de ahí el temor social cirujano 

a la verdad, 

impedida de incrustarla en su mano. 

La sumisa masa servil camina la huella del villano, 

en la boca de los subtes, en autobuses extraviados. 

Las máscaras son la simulación del deseo 

que apoyan sus nalgas en las veredas del miedo, 

más en el último pulso del latido 

explota su pólvora la palabra con sentido. 

Y si la hipnosis de los cretinos envilecidos 

autómata aferra el mango del cuchillo, 

que escondan sus espectros bajo la sombra 

antes que las infatigables manos en la minoría con estilo 

cosan con cisuras sus ángulos sin argumento. 

Porque la verdad en la palabra es directo sacramento 

que noquea la mandíbula del misterio, 

confundiendo a los oportunistas al momento. 

Les hunde el acero como un puñal artero 

que por su filo hecha flor en fermento, 

torcidos se evaden a las cuevas con pavor 

cuando la palabra de los siglos se enaltece 

en la dignidad de las voces que merecen su honor. 

 

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