ANEUDIS PEREZ

CUANTA DULZURA EN TU ROSTRO ¡OH… PEQUEÑO CAPITÁN!

CUANTA DULZURA EN TU ROSTRO ¡OH… PEQUEÑO CAPITÁN!

 

Rin rin, rin ram

en su barco de cristal

con remos hiere las olas

y se avienta a navegar.

 

Rin rin, rin ram

el mar lo mira al pasar,

delfines hacen piruetas

cuando lo ven transitar.

 

Ahí viene el héroe de cuento,

entre nubes de coral,

navegando el ceniciento

en el recuerdo se va.

 

Tatuada está su sonrisa

maquillada por la sal,

entre sombras se desliza

queriendo resucitar.

 

El corazón que le late

no ha dejado de vibrar,

su inocencia aun le brilla

en sus ojos al mirar.

 

El vendaval de los años

lo ha querido desplazar,

de piel ha hecho su nido

sólo a veces sale a andar.

 

Cierra la mirada y mira,

mira a través del portal…

nubecitas de algodón

y arco iris de nácar.

 

Corre alegre entre jardines…

el tiempo quiere alcanzar,

anhela poder ser hombre

para poder procrear.

 

Tener niños como él,

que no dejen de soñar…

con mundos de fantasías

y aventuras de rin ram.

 

Juega entre los corredores,

en parques pasea y va

a la feria de imposibles

allí se va a recrear.

 

En el carrusel de niños,

en la estrella de tin-tan,

subido en montaña rusa,

se columpia en el fuin fuan.

 

Pedaleando va en el viento

el día quiere alcanzar,

pero lo vence la noche

poniéndole a dormitar.

 

¡Sueña mi pequeño sueña!

No te dejes contagiar/

por el deseo de ser grande…

tu sonrisa apagaras.

 

No ves pequeño que brillan

las estrellas en tu andar,

que todo tiene sentido

en tu mente tan jovial.

 

Tus ojos son tan ingenuos,

en ti se oculta la paz,

tú no sabes de problemas,

tú sólo sabes jugar.

 

Tu mundo es de fantasía,

una bola de cristal…

amparada en la memoria

que te pone a meditar.

 

Si creces veras las guerras,

el odio y la impiedad,

la maldad que hay en los hombres,

la podrida sociedad.

 

Lo impúdico de la vida,

la injusticia, lo inmoral,

el corrupto don dinero

quien compra la dignidad.

 

 

No crezcas, quédate nene…

así no vas a llorar

cuando de alguien te enamores

y te desprecien sin par.

 

No entenderás de los vicios,

de las drogas, ni del mal…

tus arma más efectiva

es tu sonrisa al hablar.

 

Pequeño sigue cantando

tu infancia agradecerá…

y surcaras los senderos

en tu barco de cristal.

 

Con tus ojitos mancebos

y tu rin, tu rin rin ram…

cuanta dulzura en tu rostro

¡Oh… pequeño capitán!

 

 

Todos los derechos reservados ©Aneudis Perez, 2009, prohibida la venta y reproducción de esta propiedad intelectual.