Tinta de Sangre

ImagĂ­name

Imagina una gota de lluvia

que se desliza entre colores

componiendo melodías ...

 

Sentado ante mi mesa

contemplo el silencio,

mis ojos vestidos de viento ven pasar

la tarde que se hace sombras,

la noche que todo lo acordona

como la mano que la caricia aguarda,

el alba, manantial de aluviones

que cruzan el cielo en rojo candil.

 

Este poeta, a veces,

cree escuchar los ecos de las rosas,

el verbo del surco pronto a arribar,

las estrellas que acorralan al tiempo,

los lazos que siempre un escrito poemizado,

entre los sueños y el tormento.

 

Imagino entonces un espacio donde entregarme,

prometiéndole al amor el brote de mi aliento,

un sol que me derrame en

una musa vestida de honor,

unos ojos que ensanchen mi sangre

hasta lo más profundo de mi conciencia.

 

Por momentos me siento armando lo infinito,

enlazando ramas,

disperso ante los impulsos de la vida,

sucede que no me gusta estar resignado a la memoria,

digamos que del aire al aire

soy como una inmensa red vacía,

una moneda que arrojada se debate entre los lados de la luna.

 

El vuelo y la libertad,

esa gota de lluvia

que se desliza entre colores

componiendo melodías,

ese aquel que procura la luz,

ese cuerpo de mujer donde hundidos mis brazos, ...

 

imagíname,

aprieta mi corazón y lléname la boca,

después de todo soy un hombre,

rey y mendigo, imagíname,

y mi cabeza apoyada en tu almohada porque no puedo,

porque te espero,

porque te amo,

porque te quiero,

 

imagíname,

suspírame.

 

T de S

MRGC