Peregrina

EL TEMPLO DEL AMOR

 

 Sin el menor resabio de amargura

el tiempo hoy transcurre en lozanía,

la vida muchos golpes ha asestado,

mas en todos enseñanzas bien habidas.

 

Son las luces que se encendieron en penumbra

en la inexperta marcha de la vida

cayendo a veces en pozos tan profundos

que levantarse nuevamente era mayor triunfo.

 

Los penares hondas huellas imprimieron,

los amores bellos frutos produjeron,

los temores al tiempo al fin cedieron

y de la vida se acercaba ya el invierno.

 

Fué necesario todo lo vivido

para arribar al templo del amor

donde una vez traspasada esa gran puerta

jamás se volvería a perder el corazón.