marco augusto

Quedó la casa desierta

 

 

Quedó la casa desierta

 

Altares de altas campanadas.

arañando los rincones del alma,

 templo de puertas cerradas,

donde duermen mis sueños,

 en el espeso follaje de la nada.

 

En un rincón de oscuras aguas,

donde se plegaron las alas,

murieron los colores,

y se me escapó el alma.

 

Entre piedras sin rumbo,

bajo cascadas sin agua,

van buscando mis ojos ciegos,

un blanco capullo ,

mientras las espinas me asaltan

y de la rosa, nada.

 

Con el canto en mis pies,

con la música guardada,

esperando la luz,

soñando,

 con una nueva alborada.

 

En copa del día,

voy sembrando mis esperanzas,

pero me alcanza la noche

y se esfuman entre mis manos,

las ilusiones del alba.

 

Quedó la casa desierta,

mi canto permaneció en silencio,

mis manos quedaron huecas,

porque mis sueños se fueron con ella,

aquella fría madrugada.