Rosa de los vientos

La cortina

El viento mueve la cortina

por momentos parece una caricia,

luego un beso apasionado

llevando al extremo mi pesquisa.

 

Ella entra y sale por la ventana enloquecida

 y después queda quieta, paralizada, satisfecha.

 

Silencio, ni el ruido de la calle la despierta.

Suspira largo y tendido.

Dos veces seguidas interrumpidas por un segundo.

 

¿Quién lo hubiera creído?

Tan blanca, tan suave con sus decorados y tejidos…

La cortina tiene vida, el viento me lo confirma.