frehyaa

Cuatro letras.

Cansada, me recosté en la cama con el peso del sufrimiento en mis piernas, dormí, o traté de dormir, solo sentía como este dolor iba comiendo mi piel, observaba como las gotas de sangre caían una a una, eso no me gustaba.

 

Esta sensación no se da cuenta que esto no me duele tanto, este escaso sentimiento ya había llegado antes, pero mi ironía no me dejaba ver lo que sentía, no se había dado cuenta que mi cuerpo ya estaba frío de angustia.

 

Todo lo que hiciera ahora en adelante ya no importaba...

 

Y en el momento menos esperado, sentí mi sangre fría, al parecer todo mi cuerpo ya tenía llagas, no podía soportarme verme al espejo, destruida totalmente en cuerpo y alma. Agonizando mencioné tu nombre, aquel nombre que ayer pronuncié dulcemente y que hoy escribo con mi sangre ya  marchita.

 

¡Grito tu nombre por última vez! Sé que ya no me escuchas, pues tus oídos han perdido aquel sentido, sé que ya no me observas, pues tus ojos han tenido un futuro peor que el mío. Esto ya era muy extraño, mis pulmones se disolvían. Sentí como este dolor se tragaba mis ojos, como mi cuerpo desaparecía...