Noel Cruzamor

Debajo del moño azul.

Debajo del moño azul.

 

El sexto día fue testigo

De mi agraciado placer de mirarla;

Yacía en su cabeza un moño azul

Que no hacía más que estar

Sobre su Cabello

 

Que no daría yo por ser ese moño,

Estar sobre su pelo y llenarme

De los aromas divinos que emanan

De Mujer cual criatura celeste

 

Agitase pues el músculo Escarlata 

Culpable de todas estas letras;

Ese trozo de mí que se ocupa 

De recordar que no soy sólo carne

Y hueso

 

Que hermoso es estar enamorado;

Esa divina mentira que se encarga

De darte otra vez una razón para

Derramar fantasía

 

Fantasía, sólo eso, porque si fuese

Realidad no estaría escribiendo

Este preciso momento, al menos no

Sobre un papel

 

Estaría escribiendo

Sobre sus labios,

Sobre sus ojos,

Sobre su mente,

Sobre su piel

 

Con esas letras que no se borran

Fácilmente, las del «dolor glorioso»,

Las del recuerdo

 

Recuerdo intacto desde que supe 

De su existencia

Presente en mi mente su calor

En aquella noche helada;

Aparte del frío

Solo ella cabía en mi Cabeza

 

Estaba a mi lado entre una multitud

Impaciente esperando el amanecer

Entre gritos quejumbrosos y risas

Sonoras, no escuchaba más en mi

Cabeza que un repetido «háblale»

 

Y le hablé...

 

Fue tan corto

Como eterno, porque no lo olvido,

Porque aunque finja buscar

En otros ojos cariño,

Siempre me aguarda inerte 

En la almohada el «dolor glorioso» 

De aquella mujer que no se va 

Porque está cerca

Y no se queda 

Porque está lejos.