Beatriz Blanca

Corazòn Ardiente.

La edadad nos cubriò con su llovizna.

Hoy es hoy con el peso del tiempo ido.

Pensè morir,sentì de cerca el frìo,

y en ese instante, se marchitaron los lirios.

 

Entonces pensè en tus caricias encendidas,

cuando allì caian uno a uno nuestros besos,

hasta que resucitè los racimos olvidados en el tiempo.

Porque hay algo eterno floreciendo en nuestro cuerpo.

 

Y...pensè; cuando la tierra reciba nuesto abrazo

tus manos y las mias se rozaràn con su canto,

para vivir, eterna ilusiòn de amarnos.

 

Y asì como no nos separarà la muerte; amor

podremos encontrarnos tan solo con la mente,

en los dones de la aurora, con el corazòn ardiente.