alex sandman

A ALI QA KAŞIMA KODLANMIŞ

 

I

 

De nuevo soñé con flores…

 

Yo me encontraba resplandeciente

Por millardos de bombillos siderales en una ciudad no más lejana que un orgasmo

 

(Abandonado con respecto a nuestro sistema astral… Ella es la Musa que rebosó mis anhelos)

 

Le hablaba humedeciéndole el sexo desde su oreja

Minúsculamente como la oscuridad

 

¿Qué nos acolitaba en la cúspide… de aquel estribo de varilla y concreto…del tránsito peatonal?

 

Comparablemente alto con respecto a la arcada

Reiteradamente esquivo por quienes optan el riesgo

 

(Yo le conocía)

 

Era morena como el interlunio mismo

 

De esa noche una esbeltez de rezagos piadosos

De veneno sonreía con hechizos escarlatas y con tanta voracidad… me  reventaba la costura metálica del pantalón y no me di cuenta

 

¿Cómo hicimos para subir al último peldaño del estribo?

 

(Yo fui feliz)

 

A su lado lo extraño argumentó cada concentración microscópica

De los materiales que me erigieron como una criatura demasiado equivocada

Una forma rara de esperanza… que nada le posee y que habita en cada una de las cosas

 

Yo le tocaba con naturaleza como apagando un paquete de cigarrillos uno tras otro

Con la yema del dedo gordo

Del pie escombros de gárgola como asidero

De mi mano como temperamento  para escribir…Yo le decía cosas con sentido

Para que me atenazara con sus ojos y me complementara con algo de su rareza…

 

II

 

(Lo que nunca tuve

En otras de nuestras conversaciones aproveché lo que mío es de su imagen

Cuando la recogí casualmente como el sorbo de un vino)

 

¡…!

 

III

 

Por la avenida de discos y cartílagos… el proletariado

Y otros gremios adquirían axiomas de catadura vectorial… para salir y entrar

 

En cualquier andén carril o calzada Ella iba para la universidad Yo también…

Pero ese segundo fue tan exhaustivamente maquinado

Porque antes y después de cualquier pasado o premonición

Había desertado de aquel designio y era tan poca mi estraza… que haber tejido el azar

 

(De aquel destino era insoslayable… El auto era de un rojo plasmático… con muchos parches de resina de vidrio)

 

IV

 

En lo estropeado de la carrocería… Símil al del puesto de comidas

Rápidas cuatro cuadras

 

(Abajo de mi hogar la casa de grietas y repellos sin curar… que no es mía)

 

Recuerdo…

V

 

Antes de irrumpir en la panorámica del jardín subí una pendiente

La gente y los carros la suben y la bajan para entrar

 

Y al salir del tabernáculo al que comunica

Toda gloria y alabanza es un séquito de conocimientos atinando

 

La palabra en turno donde un pináculo celeste es moderado

Con celestial sabiduría… Si acaso entré…

Si acaso hice lo que  hice de manera correcta

O herrada

¡No recuerdo nada!...

Pero jamás negaré lo que fui

Y lo que no….

 

VI

 

(Antes de completar la idea de seguir escribiendo al llegar a casa le comenté a una señora

Con la excusa de fumarme un cigarrillo en la terraza de su tienda en cierta ocasión

Supe por un comentario que es un relicario para interpretación

De los sueños ya decidido… a terminar por lo que va de la noche… varias horas…

Después sentí miedo al oír nuevamente sus palabras

Que he optado por este tipo de encierro)

 

 

Luego de entrar magnéticamente y sin observar la yerba

Era la custodia inercial de los pivotes de  ambas torres

Equidistantes de color hueso… de madera casta y maternal advertencia

 

(En cada clavo de sus cruces… no vi escondido ningún altar)

 

Frente a los escaños… ni algo que se asemejara una pilatuna de pergaminos

Con el verso citado por el espíritu del día… ni siquiera estoy seguro de haber visto

 

(Aquellos bancos de madera y fundición de hierro gris… Sé que anduve por un largo pasillo sereno e invisible que soy incapaz…

De usar cualquier técnica… de la literatura para explicarlo mucho menos)

 

Con el calzoncillo

 

(Seco

Aquello pudo ser otro paréntesis seguido por un contubernio de cuatro duchas)

 

De remordimiento dilapidado a través de la rejilla del caño

Estaba comiendo un trozo de lomo ancho de res adobado a la perfección

 

(Y crudo después observé meticulosamente mi dentadura en la poca vergüenza… qué me queda)


Para encararme al espejo

Era la mescla de carne virutas de tabaco y sarro

El color del enchape de las divisiones murales y del suelo

Equilibrados al único desagüe…

 

Las llaves de las válvulas y los dosificadores de las regaderas probablemente niquelados

O cromados


En las tres primeras no utilicé lo que irremediablemente faltaba

En la cuarta una jabonera vacía de color rojo

Era gemela a una que tuvimos

Antes de enchapar el nuestro tal vez… este para el enjuague del barro

 

(Enjabonado en los otros tres salí mojado pero más sucio

Pese a la fe de todos mis fracasos… y tuve tanta sed que fui al refrigerador y bebí agua

Y volví a acostarme en otra alcoba sin cortar los hilos del ensueño)

 

Al salir vi al lado de una de las torres

 

VII

 

En cualquiera de las dos

Un cementerio de bóvedas cercado por bloques de ladrillo

Con el mismo color de la fachada a la altura de un cordón umbilical

 

Y reconocí los restos de las ilusiones que yo había sellado con eternal silencio

 

Al otro lado de la carretera vi otra iglesia más pequeña

Igual de palaciega y con el mismo color

Con su propio cementerio y con la misma envergadura…

 

¿Por qué aquel cementerio no tiene cruces?

 

VIII

Pregunte indicando con el dedo de mi mano huérfana

A un transeúnte sin rostro que iba por el andén

Con sombrero y traje de anticuada moda londinense

 

“Es porque alberga osarios adventistas y evangélicos”

 

Me dijo y se deslizó por los raíles que le ataban la cabeza al suelo

 

 

No entré…

IX

 

Sabía que adentro me esperaba la misma paz

 

Volví a conducir

Volví con la chica y terminé si ella

 

De igual manera entré y salí de la iglesia sin enjabonarme y sin culpa

 

De no haberlo hecho tenía el mismo hedor

La menstruación y el plasma saliendo

X

 

Desperdigado por mis cojones… cuando decidí por segunda vez

No entrar para ver tanto de mí… lo que había enterrado en otras posturas

 

Y decidí no repetir lo mismo una y otra vez de manera acelerada que volví

Al control de mi auto decidido a explorar otra ciudad o poblado Solo

 

XI

 

Me detuve para pedir agua en lo único que encontré

 

Entre cielos abismales con cada descenso y vuelco virando

Con el freno de mano y otro jardín

De planicie elíptica y flores amarillas antepuestas milimétricamente… al rancho que me ostentaba

 

(Una enorme y aterradora protección

De aves y peces… con un payaso)

 

Un poco de agua para beber mientras

Porta en la mano una oropéndola

De escamas azules animándote…

XII

“Alica Sima Coralí”

 

(Decía y desperté)

 

XIII

 

¿A seguir?