Sergio Jacobo "el poeta irreverente"

QUÉ EFÍMERO MOMENTO

 

Y fue en la calle

donde la encontré sonriente

como un árbol que apenas se deshoja

(y fue en la calle)

Sigiloso la miré sin prisa

pagando su placer en esta  noche

no había más que el tiempo

y la nostalgia

sus ojos se postraron en los míos

dejamos que los labios se callaran

en aquél sitio triste

desolado quizás y transparente.

 

Pase mi mano sobre su seno firme

y mi labio en su cuello

se paseaba

qué efímero momento

cuando  mi sexo

se extraviaba tranquilo

ahí en su sexo…

 

¿No sé cómo llamarla…?

Me despedí igual mirándola sin prisa

¡no!... no era una ramera

o quizás lo era

para mí fue un momento ancestral

para encallar mi pena.