CARLOS ALBERTO BADARACCO

ESCÉPTICOS SENTIDOS


 

Los gatos son seres metafísicos,

caminan por los bordes del abismo,

se internan entre espesuras de pastos ciegos.

Hay temblores de hombres amorfos que fulguran

y sus manos se pierden entre los montes,

van carcomiendo senderos

sin sembrar las semillas.

Los viejos esteros se llenan de oro y perlado

con serpenteantes honduras

y los pájaros vuelan con el pico enroscado

en pistas de caminos sin pavimento.

Allí mismo el abismo es mínimo

entre cornisas de yeso y cemento,

se alimentan de nieblas sin vida,

ensombrecidos en vicios

de hombres que no trabajan

y al no hacerlo comen estiércol.

Las mujeres pernoctan aciagas

entre senderos de penumbras,

buscando el alimento rancio

que se esconde entre las sombras.

Se abalanzan los vientos,

entre lluvias cálidas de inviernos fríos

y los regueros de charcos se deslizan

por los bordes del pantano,

con mojones sin vientos que los muevan.

Se van fondeando los barcos en la ribera

y entre las tinieblas se pierden

tirando imágenes borrosas,

por un minuto desconsoladas.

Arremeten con entusiasmo las codornices

entre los canales, aspirando aires viciados

donde los renacuajos se van ahogando

entre aguas ciegas de aire.

La luna va desapareciendo

tras  nubes espesas.

No hay significados en los poemas surrealistas

o están cubiertos de negruzcas intenciones

inflamadas en ardientes sentidos.

Los fulgores de la luna

van tiñendo de rosado las aguas

como si fueran libros de niños

con las páginas abiertas.

Entre los mañanas que se acaban,

el escritor es un hombre sombrío

para el escéptico sentido

que quiere darle al poema.

 

CARLOS A. BADARACCO

26/2/13

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