rodulfogonzalez

NÉCTAR

 

“ojalá supiera…lo

 del néctar prohibido”.

esthelarez

 

            Debe ser muy exquisito, niña mía, el néctar que sólo  los dioses pueden gustar.

            ¿Es de amor ese néctar?

            ¿Calma los espíritus angustiados como el mío?

            ¿Es como el vino?

            ¿Es exquisito como el bocado de cardenal?

            ¿Tiene el dulzor único de la miel silvestre o del azúcar que extrae el colibrí de las flores?

            ¿Tiene aroma de gloria, niña mía, ese néctar reservado para los banquetes de los dioses?

            ¿Entrarías conmigo, niña encantadora, a la bodega del templo pagano donde se encuentra ese néctar para probar una porción o más del cántaro donde es guardado?

            ¿Qué sentiremos al probarlo?

            ¿Una dulce embriaguez?

            ¿Temor ante el castigo de los dioses?

            ¿No probó Eva, en el Edén, la fruta del árbol prohibido?

            ¿Qué le hizo Dios por desobedecerlo?

            Arrojarla, con Adán, del jardín edénico.

            Y ese castigo divino la hizo reconocer su sensualidad y su sexualidad.

            Y se hizo el milagro del amor consciente.

            Y parió con dolor y la tierra se pobló de hombres y mujeres.

            ¡Probemos, mi niña, el néctar prohibido!