Antonio Fernández López

PROPUESTA DENEGADA.-

 

 

         Estudié con detalle la oferta de tu nombre :

calibré sus dimensiones,

me hundí en sus fundamentos

y terminé perdido en añoranzas.

 

Para evitar las culpas posteriores

me revestí de escarcha los ojos y el cerebro

no fuera a traicionarme, bien el fuego de tus ojos

o la nomenclatura incompleta de tu cuerpo.

 

         Duramente acorazado, puro filo de cuchillo,

metal puro, diseccioné con  rigor los argumentos,

fabricando columnas de gozos y de llantos

a cada lado del papel escrito.

En el centro, flotando, tus palabras

cada vez más lejanas, perdiendo su soporte.

Me queda en la memoria el rictus de tu boca,

una imagen ambigua, pugnando inútilmente

por mantener  algún flanco de defensa.

 

         Pero no fue posible. El juicio equidistante,

cayó como una losa entre nosotros, rompiendo cualquier duda,

mientras enarbolaba con firmeza la sentencia.

Su implacable balanza no admitió otro lenguaje

que el delirio de los datos, sumando, dividiendo,

totalizando resultados y ofreciendo las cifras, limpiamente,

siempre en la parte superior derecha.