Pedro Perez Vargas

Duerman tranquilo mis hijos

Vivo erguido, de pies, con el alma de rodillas,

Fingiendo ser sólo  fuerte y no llorar a seguidas,

Porque necesitan un guía fuerte en ésta vida, quien

Finja ser sólo fuerte, sin lágrimas en sus mejillas.

 

Una sonrisa fingida, que de paz a sus vidas,

Que les permita crecer al amparo paterno,

Dándoles frio en verano y calor en invierno

Sin dejarles  ver cuán profundas heridas

Van grabadas en mis manos y en mi alma partida.

 

Fuerte como el madero

Que dé’ apoyo a sus pasos

Les voy extendiendo los brazos

Por éste duro sendero

 

Quiero que crezcan fuertes

Como un diamante en bruto,

Mientras tanto disfruto

Del sudor de mi frente

 

Duerman hijos tranquilos

Papa’ vela sus sueños

Por ustedes no duermo

Y Con amor los abrigo