Rafael Villagomez Vega

Mis cartas perdidas (pt II)

 

Mis cartas perdidas.



Entre muchos hombres siempre hay un dicho implícito, si tienes algo, presúmelo, y si no, presúmelo más…

 

Durante la campaña bélica en la que me encontraba, librando todo tipo de rarezas que me encontraba en esa selva tan llena de misterio como de humedad y calor, no había nada que hacer, habían pasado muchos días en los que no habíamos visto ni siquiera rastros de civilización humana, solo te encontrabas con lagartijas de color verde que se con las ramas con los movimientos de una casi inexistente brisa de aire. Pero incluso las lagartijas eran más interesantes que las conversaciones de varios soldados de alrededor, eran bastante absurdas y con toques de falsedad, pero aun asi me detenia a escucharlos, asi me daba cuenta de quien era de fiar y quien no, era sencillo ver como eran, al parecer se ocupaban decir de todo aquello que tenían a su control, y de cómo lo conseguían, la verdad solo me di cuenta de que cualquiera puede ser capaz de crear la mas grande mentira jamás hecha solo para conseguir algo, no importaba a quien destruían, a menudo me incluía en esas conversaciones y siempre seguía la corriente de ellos, yo lo único que podría presumir es que estaba profundamente enamorado, y que recibiría una bala por mi amada…

 

pero no lo hize, tenia un mal presagio de si al momento de recibir esa bala, mi amada, solo voltearía y correría a los brazos de aquel que nunca la protegió, aquel que al mínimo problema la abandonaba, dejándome morir. Una muerte irónica, al final comprendería que no puedo obligar nada a nadie, comprendería que la vida es una serie de constantes ironías, sin control de ellas.



la noche había llegado, y mientras todos dormían yo empecé a escribirle una carta, siempre con la esperanza de que algún día, sin ninguna razón, me respondiera.

 

 

 

Isabella II

 

Sabes isabella, te confieso que muchas veces sueño contigo, la verdad que es todo un honor, que aunque sea en un sueño, te tenga un poco más cerca, tengo tantas preguntas que hacer, cuáles son tus sueños, cual es la razón de tu felicidad,  en fin, son tantas cosas, pero soy mas que consciente que hay muchos motivos para no contestar, cada vez la barrera imaginaria de la distancia se hace mas grande, espero no llegue el momento en  que sea tan inmensa que nos perdamos.

 

Pero a pesar de la distancia a pesar de todo, sabes, podrán pasar mil nombre y mil días, pero este soñador aun con el corazón roto hecho pedazos, te amaría hasta con el último pedazo de mi corazón destrozado.

 

Sin embargo hay un problema en todo esto que no debió ser.

 

Perdóname por quererte así, rete al mismo destino, nuestro destino era ser uno mismo como una amistad de aquellas que ya no había. Pero así naci, siempre intentando hacer lo que me dicen que no podre hacer, y al hacerlo, es probable que te haya hecho daño muchas veces.

 

Y para que decir que cambiare todo así por arte de magia, que aquellos que dicen cambiar, no lo hacen, lo único que hacen, es aprender a fingir bien. Yo mejor te prometo ser tal cual como soy, pero aceptándote, aceptando lo que tú puedes dar.