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Angel Mejia Mendoza

MEMENTO



Solo espero leerlo con tu voz,

No me sientas por favor,

Ahora no lo notas pero,

! Ya te tengo !

Ahora no lo entiendes

Pero,

! Ya me perteneces !

Es tarde,

Soy tu mejor amigo, el mejor de ellos.

 Que tú eres yo, que yo soy tú

Que somos uno.

 Soy tu costo de vida, soy tu virtud en tu errar,

Yo soy tú.

 

Eres tu manera de ver el mundo,

Uno donde yace el desconcierto necesario para hacerte de pronto despertar,

Abrir tus ojos y notar que existes,

Que pisas tierra y necesitas algo más que vida para vivir,

Lo sientes cada mañana cuando te pones esa medalla reluciente

Para que todos la vean en tu caminar,

Pero si ahora no lo entiendes es que aun te tengo.

 

Si devuelves con tenue gesto

Las sonrisas prestadas de algún ser que pueda sér un asesino,

Si gustas lo que ves y luego ves lo que sientes,

Estaré aliviado ya que aún me perteneces y

Estás conmigo en esta guerra donde solo te aseguro que perderás.

 

¿Por qué vistes?

¿Por qué sigues?

¿Por qué te mientes?


¿Cómo podrías ver el mundo de otra manera?

Si tus ojos del alma no se abren a la tristeza ajena

Si no escuchas el silencio que brota,

Que te habla bajo, he incluso a veces debe callar

Dice poco porque es certero en su haber,

Solo debes escuchar.

 

¿Escuchas el eco de la gente?

No se detiene a respirar, no se pregunta de dónde viene,

Solo a donde va y a donde tú vallas encontraras esa gente.

Al cielo no le importan los hombres

Ni los nombres que le han dado,

El tiempo es justiciero,

Siempre te dibuja la silueta del alma con sobrenombre destino,

Es un pintor justo y ciego,

Va arrancando pétalos de vida en cada trazo que solo tus ojos guiarán.

 

Tu mundo,

Donde tu forma de pensar se halla en lo que haces,

Se refleja como espejo en tu manera de vestir y caminar,

Cada estela y cada vida pertenecen a su lugar,

Todo es perfecto tal cual,

Tus tiernos ojos son almíbar que endulzan el mar de tu mirar,

Tu desbordas perfección.

 

El tiempo ha llegado y me has dejado acorralado,

Te veo juzgando la vida,

Queriendo ser transparente en la oscuridad,

Observando, vigilante que no siente,

De pronto abriste los ojos, despertaste en desconcierto,

Y notaste mi presencia,

Viste mi figura en tu mente solo te aferras a ella

Ahora soy un rehén de tus pensamientos

Cómo pudiste hacerme esto,

Si con dulzura mi voz susurra en ti,

Lo noto en tus latidos,

Sé que estas allí,

Pero no me escuchas más,

Me ignoras,

Grito.

Mira,

Ya hasta te sangran los oídos, tengo miedo.

 

Todo empieza y termina en el mismo lugar,

Soy la entidad que nace contigo

Y solo en ti morirá.

 

Hagamos un acuerdo,

Y esta memoria se pierda en tu recuerdo,

Que a cambio por ahora

Te dejo en libertad.