Carlos Echavarria

Una foto y mil Recuerdos

 

Una foto y mil Recuerdos

 

 

Un domingo buscando,

Cajas viejas en su ático,

Una antigua imagen llena de polvo,

La vieja entre estornudos encontró.

 

Le dijo hola a lo recuerdos,

Que hacía mucho que de ellos no savia,

Vida irónica vida

Simple y complicada

Dulce y mezquina

Linda y amarga.

 

Se sentó con los recuerdos en esa

Vieja mecedora  una taza de café,

Y una tierna mirada fija,

Hacia el retroceso de la aguja

Del reloj de su existencia,

Cuando sus difuntos caminaban

 Sonreían y bailaban.

 

Cuando la mocedad era,

Concubina de su cuerpo y su campo

Su marido y su rancho eran el recital

De sus décimas,

Los tatuajes que su fogón dejo en ella,

Y la risa de sus hijos jugando entre las parcelas de yuca.

 

Luego de madrugar y de mil tardes de suaves vientos,

Cae la noche y una mesa,

Empapada de comida une,

Une aquella larga familia,

Hermanos, abuelos, tíos, primos

Padres, hijos y amigos.

 

“Pero nada es para siempre” todo cambia,

Por que ahora ella no importa,

Lo único que importa son los ojitos,

Que dependen de ella para seguir brillando,

Dejo atrás su “edén” su vida su campo,

(Como dice ella con su recua de muchachos)

A ver nacer nuevos recuerdos,

Con el pasar de los años venideros.

 

Buenos y malos

Malos y buenos,

Con el pasar de la marea

Del relativo tiempo.

 

Sus hermanos que la cuidaban,

Sus hermanas y 3 de sus hijos

Se fueron con su juventud una mañana,

El amor de su vida (su viejo),

Se marchito con su campo,

Y se convirtió en el mas grade

De su colección de recuerdos.

 

Sus sábanas los años y su almohada las décadas,

Su cama las almas

De los que amo y vio morir.

 

Llora y reza sola su rosario,

“Esperando que llegue su hora” 

  Para regresar a su “edén”

A su campo  con su viejo

“Por toda la eternidad”

Pero todavía le quedaducho amor para dar,

Historias sabias que contar.

 

Por que los hijos de sus hijos

Son el brillo de sus ojos

Y el presente de su historia.

 

El regalo de los momentos buenos y malos

El reflejo vivo de sus difuntos hermanos,

Pero ahora esta viendo a sus nietos jugando,

Sentada en esa vieja mecedora con su foto

Esperando solo esperando,

La hora de convertirse

En un maravilloso recuerdo

Para estar de nuevo en su campo con su viejo.

 

 

 

   

 Carlos Polanco

 

 

 

 

 

 

 

Dedicado a mi abuela: Rafaela Rodríguez de Polanco.

¡Te amo vieja!