Son Goku

... y mis versos son suicidas...




¿Dónde están mis palabras?
¿Quién las ha escondido?

¿Dónde sé han ido?
¿Quién me las ha robado? 

... y ahora la lírica corporal
termina por escribir un poema
entre la energía de una garganta
saturada de la retórica sanguínea. 

Será que la acústica del verso
ha terminado por anudar
el ritmo inspirado por el Poeta
en la soga perenne de sus dedos

ha terminado por dejar su último aliento,
el punto final.