nelida anderson parini

LÁNGUIDA DESIDIA.

Vacías lánguidas horas

transcurren tiempos reacios

sobre nublados espacios

reptan eternas demoras;

las fatigas transgresoras

certifican el suceso

con el humor siempre avieso

escolta de espera larga,

cuando la zozobra amarga

la ocurrencia de un suceso.

 

Con cada minuto esquivo

el tiempo luce gastado

con el ánimo agotado

se arrastra dubitativo;

mientras anhelo furtivo

suspira pena a su paso

lamentando aquel retraso

que se extiende prepotente,

prolongando en el presente

avance lento y escaso.

 

En horas de desconcierto

cuando el coraje es ayuno

fúndese lo inoportuno

tomado del desacierto;

lapso inerte medra yerto

en destino que no avanza

predominante tardanza

la diligencia quebranta

y la terquedad suplanta

futuro que no se alcanza.

 

Ocio y tedio se acompañan

en tiempo de avance lento

contra todo movimiento

astutas artes ensañan;

en tanto las horas bañan

de apatía desganada

dejando vida enfrascada

en momento bochornoso,

con que andar parsimonioso

la mantiene relegada.

 

 Un intervalo  medroso

infecta todo resquicio

habituando al ser al vicio

de un transitar desdeñoso;

cual bostezo perezoso

que deprime y languidece

el caminar entorpece

con natural displicencia,

restándole a la existencia

la atención que se merece.