rodulfogonzalez

VIAJANTE

 

            Un día cualquiera, amada paciente y sabia, viajero impenitente como soy, me iré hacia un destino incierto sin decirte nada.

            Sólo llevaré como equipaje mi único traje raído, un pedazo del pan preparado por ti amorosamente, mis humildes sandalias tan viejas como yo y tu recuerdo.

            Y aunque mis pies sangren y sufran terribles dolores que tú no podrás calmar con el elíxir de tu amor.

            Y aunque no encuentre en el camino un árbol incierto para sentir en mi cuerpo el alivio de su sombra.

            Y aunque no encuentre ni el agua de un riachuelo para calmar mi sed y sumergirme en su líquido elemento y adormecer mi cansancio.

            Y aunque todas las puertas de la bondad se me cierren, yo continuaré mi camino.

            ¿A dónde? No lo sé.

            ¿Por qué ese viaje inexplicable? Para disfrutar de lo insólito, de lo desconocido y de la fragancia de la naturaleza exuberante.