TucididesLopez

SUEÑOS VIVOS

Entraste en mis sueños sin procurarlo siquiera, al ver tanto amor en mi mirada y sentir inquietudes tan bellas, vibró tu cuerpo cual candela y se desbordó en tu cara una mezcla de ternura y ensueño. Turbada, con exquisito sonrojo, silenciaste un no y escondiste tu mirada, y yo, sin poder contenerme, levanté tu rostro para meterme en lo más profundo de tus inmensos ojos. !Oh Dios, cuánta belleza!, cuántas ganas repreimidas, sin duda, también estaban en ti, pero cautelosa, con sutil delicadeza, tan solo me miraste y luego te alejaste, llevándote en tu alma el sentimiento y la palabra que no llegaste a decir.