yunn

Nocturne

Giro, giro y giro, mi vestido da vueltas en el aire,
los brillos caen al suelo dejando un camino por donde voy pasando
Los arboles sonríen, las flores bailan conmigo.
Mi cabello no para de moverse,
mis pies están hechizados para seguir con la danza
y mi mano, ella está conectada con otra mano…

Poco a poco el vestido va tomando su forma original,
lejos de mi cuerpo, al suelo va cayendo…
mis pies parecen cansarse del singular caminar y
de la nada, vuelo… esas manos desconocidas pero seguras tomaron mi cintura,
y me alzaron del suelo para quitar completamente las ropas que traía conmigo.

Escucho campanas, campanitas tiernas, agudas.
Siento fuego, el calor recorre mi cuerpo.
Percibo su aroma, su característico olor: lavanda con nicotina; pero,
no veo nada, mis ojos están cerrados, pero vaya, cuanto imagino… rosa, azul, rojo, plateado… es una danza de colores en mi mente.

Mis manos me ayudan a encontrar su rostro, sus mejillas, su nariz, sus labios,
los beso, porque sé que será la última vez….
Y de pronto, sucede… dejamos de ser dos cuerpos y nos convertimos en uno,
dos almas que encajan perfectamente como piezas de un rompecabezas.

Termina ese maravilloso instante en el que somos uno, estamos cansados,
aquellos labios y esos dientes que mordieron mi hombro hace un momento,
se clavan en mis labios, no los dejan en paz, los torturan…

Abro los ojos un momento, mi amado está dormido,
lo contemplo un poco, es más de lo que habría imaginado,
sin embargo, la culpa me corrompe…
Tomo la daga que tiene oculta bajo su almohada,
lo observo una última vez y sello nuestro amor con un beso,
pues no habrá nadie, jamás que ame más que nosotros;
Vuelvo a cerrar los ojos y clavo la daga en mi pecho, justo al centro de mi corazón.