Murialdo Chicaiza

¡Silencio!

  

¡Silencio!

Los pasos nos llevan

por vados macabros

soles rojos

en un estanque

se reflejan

y por nuestro paso

nos absorben las cosas

los colores son solo

reflejo de lo blanco

lo negro domina

el viento no puede existir.

 

¡Silencio!

El origen es el mar

la salvaje espuma

la sal que todo lo envuelve

las gaviotas invisibles

de las oscuras noches

¿Dónde están?¿Qué es el agua?

El tiempo nos desconoce

nos olvida, nos pisotea

nos oprime la sangre

nos niega el aliento.

Y tú, dios vengador

con tu poncho negro

salpicado de astros

de constelaciones:

palpita la luz.

 

¡Silencio!, nuevamente

nada se pierde por completo

los que nos precedieron

están debajo de nosotros

arriba, lejos, en lo último

de lo que llamamos espacio.

 

Pero tengo que irme

desvestir mi pensamiento

seguir a la noche

mirar impávidamente

a mis hermanos.

Allá están las percepciones

los colores, el mar, el tiempo

allá están los dioses

los muertos, mis hermanos

el silencio y yo.