Bernardo Arzate Benítez

¡La mariposa!

 

 

Posa sus alas bajo la lluvia tenue,

sin dejar de moverlas un instante;

otra mariposa viene,

y hace algo semejante.

 

Instantes después emprende el vuelo,

se posa en una rama en las alturas,

sabe bien que el sol del cielo,

hará sus alas...otra vez duras.

 

Autor:Bernardo Arzate.