ronald tadeo ramirez elizalde

𝐄𝐑𝐄𝐒

Eres mística belleza que ilumina mis silencios, la melodía más hermosa que alguna vez cantó mi alma; eres verso hecho ternura, poesía que despierta los incendios de mi pasión.

 

Eres fragancia de flores derramada en primavera, rocío sobre los pétalos cuando despierta la aurora; eres destello de luz divina que, en mitad de mis caminos, enciende estrellas en mi travesía.

 

Eres voz nacida del cielo, dulce música que seduce los rincones de mi corazón; eres ese místico encanto que convierte mis tristezas en jardines de alegría y mis noches en ilusión.

 

Eres mujer de tantas virtudes, de mirada que acaricia como las alas de un ángel; tu sonrisa tiene la magia de detener por un instante el reloj de mis latidos, y tu nombre suena en mi alma como un canto de cisnes.

 

Eres belleza sin medida, ternura vestida de cielo, dulce hechizo de mis sentidos, seducción de mis pensamientos, fuente inagotable de virtudes, razón secreta de mis versos y refugio de mis sentimientos.

 

Eres música que afina las cuerdas de mi deseo, amanecer que despierta mis ganas de volver a amar; eres la dulce melodía que mi corazón esperaba sin saber siquiera tu nombre.

 

Eres la dama de mis sueños, la caricia que no he olvidado, el milagro que llegó despacio para quedarse dentro de mí.

 

Y si alguna vez me preguntaran qué es la belleza cuando ama, no buscaría palabras en los libros: pronunciaría simplemente tu nombre.

 

Porque eres tú… la poesía que mis ojos contemplan, el deseo que mi alma guarda, la ternura que mi corazón elige y ese hermoso lugar donde quisiera quedarme cuando ya no exista nada más que amar.