Gerardo Barbera

BRINDO POR ELLOS

 

 

*

 

Llegaron las sombras, las alimañas ocultas,

los recuerdos vuelven de la nada, del olvido,

el tiempo oscuro carece de alas, se detiene,

todo da vueltas, las velas, luces,  el vestido.

Mis nervios claros suspiran en la oscuridad,

veo demonios alados de alas diminutas,

maldiciones de ánimas perdidas y sin sangre,

que buscan en mis venas blancas lo que no tienen.

Yo me transformo  en el rostro  de la maldad,

en un ser de otra dimensión, sin luces, sin rutas,

sin horas, sin vida, sin amor..., llegó la tarde,

vuelo cual hoja de otoño, arrojado en mi gruta,

soy el recuerdo leve, amargo, aguas olvidadas,

 mis horas grises saludan con dulce frialdad

el terrible encuentro fatal con la noche dura.

 


**

 

Rezo a mis muertos, abro  la botella,  un trago,

 un ave negra me mira,  delirio, licores,

prefiero beber el vino, hablar con las gaviotas,

ellas me escuchan, a veces responden felices,

la mayoría de los muertos se sientan, oyen,

yo les grito, lloro, canto, ellos me miran, duermo,

 otra copa, brindo por ellos; luego, me cayo,

pierdo la noción de todo  y surgen  recuerdos,

despierto, miro la botella casi vacía,

  una foto entre las velas, cuatro cigarrillos,

estoy cansado, triste, enfermo, pero la quise.

 

 

***

 

Estoy perdido, todos se han ido, menos ellos,

están ahí, se ocultan de día en las paredes,

pero esta noche, destaparemos la botella,

y al tercer trago, como cada noche..., las voces,

ellos llegarán,  brindaremos hasta la muerte.

Vienen delirios, los ángeles imaginarios

se convertirán en garras rojas como el fuego,

arrastrarán mi alma, gritaré con los infieles,

no brillarán rosas ni flores que me hablen de ella,

no tengo amigos, hermanos, ¡qué vivan los muertos!