Ostoatl Texotli (Zorro Azul)

Bruno

Levantado en la mañana,

listo para salir

sin hallar reclamo alguno

y contando de uno en uno,

del trabajo los quehaceres

y entre pobres mercaderes,

los minutos al dormir.

 

Va pensando en el mañana

no le pasa sentimiento

prisa o arrepentimiento,

por ser hombre de la plebe

al que no protegen leyes

por ser hijo de una esclava.

 

Camino rudo y oscuro

el cual sus pasos recorren

no preocupa que le roben,

que se le puede quitar

para poder caminar,

sintiéndose tan seguro.

 

No carga consigo oro

ni tampoco finos panes

solo, llevando ilusiones,

cargando con el sufrir

pues no le toco vivir

la vida con dulce tono.

 

Pues amargo no es su gusto

mas que simple sabe la vida

pensando en que la salida

no se encuentra con la muerte

quien corriera con tal suerte

y de un golpe rompa el trato.

 

Así como cada año

de uno en uno han pasado

uno que otro le ha dejado,

esperanzas muy muy fieles

otras tantas poco crueles

como si fuese un engaño.

 

Hoy detuvo su camino

quisiera fuera el cansancio

pero el tiempo va despacio,

y no nos deja llegar

si quisiéramos mirar

lo que depara el destino.

 

Hoy no saludo al amigo

tampoco al niño travieso

cual tormenta sin aviso,

él se quiso retirar

y se fue sin avisar

siendo el silencio testigo.

 

La mañana ya no mira

bajo sus alas caminando

aquel hombre suspirando,

que al pasar de los minutos

de aquellos que no discuto

preciados para la vida.

 

Entre la obscura calle

se oye pronunciar su nombre

con murmullos “era un hombre,

que no ves nacer seguido

por eso fue bendecido”,

y sepultado en el valle.

 

Vida mía, así te llamó

las veces que fueron juntos

a platicar sus asuntos,

pero ahora ya no hay vida

y sus ojos ya no miran,

pues la muerte lo llevó.