ALVARO J. MARQUEZ

TE AMÉ DORMIDA... TE AMÉ DESNUDA

 

"De tanto y tanto buscarte,/ lo que el viento se llevó me lo traje/ y llené mi vida de ti porque amarte/ fue el más dulce aprendizaje".


Podría pasarme horas viéndote dormir
y decirte que por verte, la noche es infinita.
Me das o refuerzas mis ganas de vivir
y un deseo en la piel que no se me quita.

Podría decirte mil veces que eres bella
y besar tu cuerpo lentamente, despacio.
No te prometería bajarte una estrella
porque ya todas son tuyas en el espacio.

Seguro me acercaría para respirar tu esencia
y sentir que tu olor de algún modo me bendice.
Escucharías a mi corazón hablar de tu presencia
y sé que entenderías todo lo que te dice.

Dormida tal vez harías algunos gestos risueños
y pensar que es por mí me daría felicidad,
me inclinaría un poco para entrar en tus sueños
y descubriría por mí mismo si es verdad.

Me costaría encontrar suficientes adjetivos
para calificar tanta belleza que veo.
Tal vez mis conceptos sean del silencio cautivos
y deje que hable el deseo.

Es que es imposible verte así y no desearte
y decirte mil veces lo hermosa que te ves dormida,
puedo limitarme una noche sólo a contemplarte
y a amarte, toda mi vida.

Quizá me provoque besar tus pies,
me gustará, es algo que siempre he creído,
no me alcanzaría la noche tal vez
para expresar todo lo que por ti he sentido.

Tendría el cuidado de no despertarte,
si sueñas que vuelas te dejaría en tu nube,
para que al amanecer la intuición pueda revelarte
que esa noche muy cerca de ti estuve.

Que el tiempo lejos de ti fue despiadado,
fueron minutos terribles y muy rudos...
Todo eso quedaría absolutamente olvidado
al besar tus pechos desnudos.

Quisiera que al despertar no me vieras
para que sientas la necesidad de buscarme,
que revisaras tu cuerpo de muchas maneras
y por mis huellas en él supieras ubicarme.

Que salieras a buscarme sin ninguna duda
y una vez parada frente a mí,
me dijeras “soy la mujer que amaste desnuda
y ahora vengo a amarte a ti”.