Eugenio Sánchez

MI SOMBRA

 

 

La que sabe de  mí, más de lo permitido,

la que cuida  mis pasos por todos mis caminos,

 la que nunca me engaña, la que nunca me juzga;

es mi huella, es mi apoyo es mi fotografía,

es  el  leal espejo  de  mi alma adolorida,

bosqueja en el silencio mis sueños y fantasías;

a pesar que su imagen muestra tanta tristeza,

canta cuando yo canto y ríe cuando  río.

 esta sombra morena, es mi sombra querida,

la imagen de mis gestos, de mi melancolía.

 

Hoy  que he vuelto los ojos, a mi sombra la he visto

que su paso es más  lento, se va quedando lejos,

que está anciana, está débil, está sin energía,

parece que ha caído nieve a su cabellera.

 

Caminante, te pido  no pises a mi sombra,

ten piedad por favor  y cura sus heridas,

¿no sientes su dolor, no  escuchas  sus gemidos?

Tiene herida la piel y el alma adolorida.

 

 Te regalo un consejo amigo peregrino,

nunca vayas  tan cerca del borde del camino,

no arrastres a tu sombra por esos  precipicios,

que ella siente los golpes, los golpes de la vida

tiene sangre y aliento y tiene alma de niña.

 

¿Que será de mi sombra cuando yo la abandone?

 ¿Cuando deje este mundo lleno de hipocresía?

Repetirá sus pasos, por   sendas recorridas,

y  llorará a caudales un adiós en infinito,

no querrá estar sola, querrá estar conmigo,

sucumbirá de pena, rodará al precipicio.

 

No te vayas mi sombra por  ignotos senderos,

ven  acá al cementerio para dormir conmigo

que hay un sitio ideal en mi postrero nido.

 

 

Eugenio Sánchez Bacilio